Por: Paulina López India es un país demasiado grande para describirlo, para encasillarlo todo. Es todo un mundo aparte y con una riqueza sumamente extraordinaria. Solo por una condición de nombrar y de clasificar (o por reducir) decimos la India u oficialmente República de la India, pero en realidad, salvo por el concepto geográfico, India no existe. Existe un país que se mueve solo y en el que cada uno de sus estados parece ser un nuevo encuentro, una aventura por descubrir. Uno de esos 29 estados que conforman la India es Goa. Goa es uno de los estados más pequeños pero también uno de los más diversos y multiculturales. Es esa parte de la India en la que bien podrías encontrar cabañas en la playa, hoteles, hostales o resorts de lujo. Y su combinación resulta favorable pues Goa cuenta con los mejores arenales del subcontinente indio, atractivos imperdibles en Goa Vieja, actividades como excursiones en barco para ver delfines o visitas guiadas a campos de especias y arrozales, así como parques naturales cubiertos de selva. Alejandro Magno y Marco Polo ya habían escrito sobre las maravillas de la India y con esa curiosidad el almirante portugués Afonso de Albuquerque decidió embarcarse a la India hasta ocupar Goa. Poco tiempo después se enfrentó con Ismail Adil Shah, el rey musulmán de Bijapur, quien se quedo con Goa por un tiempo hasta que el portugués contraatacó y estableció una colonia permanente en la Vieja Goa (Velha Goa) siendo así un enclave que hasta hace unos años pertenecía a Portugal. A partir de ahí Goa se dio a conocer entre los portugueses buscando ahí el dominio portugués del océano Índico. Fue por eso que el almirante de Albuquerque decidió convertir a Goa en capital del virreinato portugués en Asia con los mismos privilegios cívicos con los cuales contaba Lisboa. Goa comenzó su auge al punto de que los viajeros tenían un proverbio portugués que decía: “El que ha visto Goa no necesita ver Lisboa”. Pero las ciudades jamás se pudieron (o se debieron) comparar. Bien se podría decir que Goa es una en sí misma por los recursos con los que cuenta. Un día puedes estar disfrutando de una de las playas como Bogmalo y el Cabo de Rama, la playa más larga de Goa, que parece no tener fin y donde vez en cuando te encuentras al menos con un pescador. Otro día podrías encontrarte paseando en la Basílica del Bom Jesus en Goa Vieja que también está llena de galerías de arte y cafés que crean un ambiente muy bohemio. Otro también podrías estar disfrutando de la cascada de Dudhsagar (la segunda más alta de la India) junto a un mirador espectacular. Goa puede ser muchas pequeñas cápsulas de tiempo al mismo tiempo pues los pueblos en la costa parecen estar perdidos en el tiempo. El entrar es también aceptar otro tiempo y por supuesto otro ritmo. Goa es muchas cosas pero sobretodo es un lugar increíble para hacer un voluntariado. Mucha gente escoge Goa por tener lo mejor de los dos mundos, ser un lugar donde encuentras una sinfín de actividades pero también un lugar en el que hay distintos proyectos sociales gestionados por un panel de expertos que han trabajan en respetables ONG con años de experiencia. Goa no solo es paraíso terrenal, es también una oportunidad para crear un cambio.

VIAJA A GOA