Por: Armando Mixcoac Kenia ha sido el hogar del ser humano desde la Edad de Piedra, hace más de dos millones de años. Aunque ahora nos veamos diferentes entre nosotros: algunos más altos, otros de complexión robusta o delgada, personas de cabellos rubios, castaños u oscuros, al final de cuentas, todos somos iguales y provenimos de un mismo sitio: África. Los orígenes de la raza humana se remontan a los primeros homininos, los homínidos que comenzaron a usar sólo sus dos piernas para moverse y sus manos quedaron libres para construir y emplear herramientas. Entre ellos, el Homo hábilis está entre los más antiguos y sus fósiles han sido descubiertos en Kenia. Por esto se dice que Kenia es la cuna de la humanidad. Hace tantos años que estos seres habitaron la Tierra: salieron de África, poblaron Asia y Europa, fueron cambiando, sus cerebros se hicieron más grandes y la evolución los llevó a ser Homo sapiens, seres humanos. Al final de cuentas, se expandieron por todo el planeta, hicieron suya las tierras y las aguas, se sintieron dueños del mundo y regresaron a colonizar África salvaje. Kenia fue un protectorado del Imperio Británico durante el siglo XIX. En 1963 lograron su independencia y desde entonces han pasado por algunos conflictos políticos, pero se distinguen por ser uno de los países más estables y prósperos de la región este-centro del continente africano. Si algo distingue a Kenia es su característica multiétnica: más de 42 tribus, con idiomas y costumbres diferentes habitan el país. Además, hay un importante número de refugiados somalíes y descendientes de británicos y musulmanes; por lo cual, fiel a su cualidad de cuna de la humanidad, en Kenia se prueba una de las principales condiciones de los hombres y mujeres: nuestras diferencias. Entre las distintas tribus kenianas predominan los colores, prendas llamativas en rojos y naranjas; gente de piel oscura sonriendo y mostrando sus blancos dientes, adornando sus cuellos y orejas con una joyería muy distinta de la que se vende en aparadores costosos. Dos de las tribus más conocidas son la kĩkũyũ y la masai. Además del inglés, el suahili es el idioma oficial de Kenia, una lengua bantúe que se habla en muchos puntos del continente africano. Resulta interesantísimo conocer sobre estas tribus, sus creencias, sus usos, su forma de vivir. Por supuesto, también distingue a Kenia una enorme lista de atractivos turísticos: hermosas playas en las costas del océano Índico; los paisajes del Lago Victoria (el segundo lago de agua dulce más grande de la Tierra); las reservas naturales como el parque Masai Mara donde puedes ser testigo de la gran migración de animales que se da entre junio y septiembre desde el Serengueti; los safaris salvajes donde puedes observar leones, elefantes, cebras; sus deliciosos tés y cafés (Kenia es el tercer más relevante productor mundial de té), o la joven ciudad de Nairobi, capital del país. Harambee en el idioma suahili significa: trabajar juntos por un propósito común o trabajo comunitario, es el lema oficial de Kenia. Fue adaptado tras la independencia en la década de 1960, con el sentido de colaborar juntos en la construcción de la nueva nación, pero no es exclusivo para los kenianos. Tú puedes ser parte de esta harambee en una experiencia inolvidable con niños kenianos. Te invitamos a formar parte de la comunidad autosustentable Shelter Children’s Home, donde puedes ayudar a 150 niños en sus estudios de inglés y matemáticas, aprenderás a trabajar hombro a hombro con ellos en la producción de su comida, cosechando frutas u ordeñando vacas de la granja, entre otras actividades. Al generar un impacto positivo en la vida de estos chicos, harás una harambee no sólo por ellos y por Kenia, sino para todo este planeta, que es nuestro y es el único que tenemos.

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