Por: Armando Mixcoac

Si te pidiéramos que pensaras en un hermoso y verde país oriental, enclavado en el Océano Índico, lleno de riquezas culturales y naturales… ¿Vendría a tu mente Tailandia? Tailandia pasa desapercibido entre dos de sus vecinos asiáticos, China y la India, pero lo cierto es que su historia se remonta a la cultura tai que ha tenido presencia en esta región desde hace más de tres mil años.

            Al norte de Tailandia se ubica la región de Chiang Mai, repleta de bosques tropicales y con una ciudad, del mismo nombre, que es la segunda más grande del país, oculta entre montañas cubiertas de árboles. En esta urbe puedes conocer hermosos templos budistas cuya majestuosidad te impactará, o sorprenderte con los festivales que en ella se organizan: el de las flores en febrero o el de luces en noviembre. Algo que caracteriza a Chiang Mai es que a sus alrededores se concentran aún muchos pequeños poblados rústicos, los cuales resulta interesantísimo descubrir. De igual manera, es importante señalar su cercanía con reservas naturales, tanto de flora como de fauna; en particular el Elephant’s Natural Park y otros de índole parecida.

           Hay tantas cosas por saber de los elefantes: son los animales terrestres de mayor tamaño y también poseen el cerebro más grande: pesa alrededor de cinco kilos. Existen dos importantes subespecies: los elefantes africanos y los elefantes asiáticos; por supuesto, los que hay en Chiang Mai pertenecen a la segunda subespecie. Son animales sumamente inteligentes, también tienen el mejor olfato del planeta. Su trompa no sirve únicamente para oler, con ella beben agua, son capaces de «tocar» las cosas para detectar su forma y textura, y la usan como herramienta y medio de comunicación: son capaces de barritar en diferentes tonos según lo que quieren transmitir. Los elefantes africanos tienen orejas mucho más grandes que los asiáticos, pero ambas subespecies se caracterizan por un agudo sentido del oído.

           Estudios recientes han comprobado que además de una buena memoria —cosa muy sabida entre los elefantes— estos animales tienen comportamientos sociales característicos, son fieles a sus manadas, llegan a adoptar crías en caso de que su madre fallezca y son los únicos animales, aparte de los seres humanos, que practican rituales de duelo y velatorios tras la muerte de un miembro de sus manadas. Éstas se distinguen por funcionar bajo matriarcados; las vidas de sus miembros son largas, unos setenta años en promedio.

         Lamentablemente, aunque la caza de elefantes ha sido prohibida, se sigue practicando por el alto precio que se paga en el mercado negro por sus colmillos de marfil. También, todavía se captura elefantes para llevarlos a exhibiciones de circo o para usarlos como medio de transporte para atraer el turismo. Por eso existen refugios como los de Chiang Mai, donde la propia gente local se dedica a cuidar de los elefantes y propiciar la reconstrucción de sus hábitats naturales. Te invitamos a que formes parte de esta experiencia: vivirás en uno de los poblados cercanos a Chiang Mai donde podrás seguir y registrar la actividad de manadas semisalvajes de elefantes y aprender de primera mano de los cuidadores locales cómo es la vida de estos inteligentes mamíferos. ¿Te imaginas inspeccionar su salud o darles de comer todos los días? Sumado a todo esto, también podrás causar un impacto positivo en las comunidades locales: ayudando a mejorar sus casas o enseñándoles inglés, todo para que ellos puedan recibir a más personas y el turismo ecológico les traiga prosperidad económica.

       ¿Quién crees que podría obtener el mejor beneficio de una experiencia como ésta: los pobladores tailandeses, los elefantes o tú? Te invitamos a que conozcas más de este programa y te animes a viajar cuanto antes.

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