Por: Armando Mixcoac Bien dicen por ahí que no valoramos lo que tenemos cerca y, por el contrario, añoramos lo lejano, lo desconocido y extraño. Cuando planeamos un viaje, entre más distante sea, parece lo mejor. Pero a veces basta con voltear a un lado, mirar a tu vecino más próximo, para darte cuenta que hay un mundo de posibilidades a la vuelta de la esquina. Y no, no nos referimos al vecino conocido, a ese que juega a ser nuestro amigo o enemigo según convenga; queremos que por un momento transportes tu mente y tus sentidos a Guatemala. ¿Sabías que es tan fácil viajar hacia Guatemala, cruzar la frontera, que no necesitas más que una identificación oficial? De una manera profunda, México y Guatemala son hermanos, el uno es casi la extensión del otro. ¿Te gustan las playas caribeñas y las ruinas prehispánicas que puedes visitar en la península de Yucatán? Pues Guatemala también cuenta con preciosas playas como las de Izabal y Livingston. Uno de sus más preciados valores es su belleza natural, rústica e indómita. Por ejemplo, en un bosque cubierto de neblina, montañoso y cerrado, existe una reserva para proteger al quetzal, el ave nacional guatemalteca (ese hermoso pájaro de brillantes y coloridas plumas, que hasta funcionaban como moneda en la época prehispánica). ¿Te imaginas nadar en el cráter de un volcán? En la Laguna del Volcán de Ipala es posible, pues la naturaleza exigió este cráter y lo llenó de árboles y agua pluvial. Antes de que existieran las divisiones políticas, los mayas hicieron estas tierras suyas, para ellos no existían fronteras entre México y Guatemala, construyeron ciudades maravillosas en sus terruños: Chichen Itzá en lo que ahora es nuestro país, y Tikal en Guatemala. Durante más de quinientos años, Tikal fue la principal ciudad de la civilización maya, por allá del primer siglo de nuestra era. Dentro de la ciudad, destaca el Templo del Gran Jaguar, una alta mole de piedra que en su tiempo fue un edificio funerario. También el Templo de la Serpiente Bicéfala, una torre alta que sobresale de la profundidad de una selva verde y tupida (seguro has visto esta imagen en Star Wars, pues fue escenario de una de las bases rebeldes en el Episodio IV). La ciudad de Tikal está declarada y protegida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Otra importante ciudad de Guatemala, que también cuenta con esta declaratoria pero es totalmente opuesta a Tikal es Antigua: se trata de una prueba viviente de la época colonial, sus iglesias y edificios novohispanos, llenos de detalles y colores, enclavados en las montañas, hacen de ella un lugar no sólo hermoso, sino también mágico, digno de recorrer palmo a palmo. Muy cerca de Antigua, justamente, se ubica el municipio de San Juan Comalapa que, como gran parte de Guatemala, está rodeado de colinas verdes y bosques. La población se dedica en su mayoría a la agricultura; habitan en San Juan Comalapa más de 41 mil habitantes, muchos de ellos descendientes directos de los mayas. Dentro de Comalapa, nuestros asociados construyen el Parque Chimayá, un terreno rural de cinco acres, donde se han desarrollado habitaciones para la población, así como viveros, jardines, áreas para jugar futbol, basquetbol y otros deportes. Tú puedes ayudar a los habitantes de Comalapa a construir el Parque Chimayá: con alternativas de construcción ecológicas y sustentables. Puedes formar parte del desarrollo comunitario, ser parte del equipo que hará de Comalapa un lugar mejor para todos sus pobladores: al aprender sobre construcción sustentable y autosuficiente, las personas de esta región en Guatemala serán capaces de hacer crecer por sí mismos el Parque Chimayá. También está la oportunidad de dar clases en las escuelas e impartir educación ambiental. El tiempo de estancia depende de ti. Conoce las fantásticas regiones naturales de nuestro país vecino y ayuda a los pobladores a tener una mejor calidad de vida, sin duda, será una experiencia inolvidable.

                   VIAJA A GUATEMALA