La vida se abre camino

Las islas Galápagos son un archipiélago compuesto por trece islas de tamaño grande, nueve pequeñas y más de cien rocas e islotes de menor dimensión; se ubican en el océano Pacífico, exactamente sobre la línea del Ecuador y pertenecen a este país. Además, forman parte de una de las zonas volcánicas más activas, por lo que no es raro que cada día aparezcan nuevos islotes. Son sumamente famosas porque Charles Darwin realizó un viaje que cambió la historia de la humanidad: antes de El origen de las especies de Darwin simplemente se pensaba que un ente supremo, Dios o alguien similar, había puesto a todos los seres vivos en la Tierra tal cual son.

Si algo ayudó a Darwin a esbozar su teoría de la evolución fue la inmensa variedad de animales que existen en las islas Galápagos, sobre todo porque se trata en su mayoría de hábitats rocosos, con poca vegetación y condiciones áridas. Entre los animales endémicos de estas islas destacan diferentes variedades de reptiles como las tortugas gigantes de Galápagos o las distintas subespecies de iguanas coloridas y cubiertas de sal de mar; hay también leones marinos, a los cuales se les puede ver por montones tirados sobre las rocas grises de lava volcánica. Lo que más hay en Galápagos son aves: pingüinos de tierras un poco más cálidas, hermosos piqueros de patas azules, garzas, los pinzones de Darwin que se llaman así porque justo los picos de estas aves ayudaron a que el naturalista inglés supusiera que la misma ave había cambiado según la isla; también hay unos curiosos pájaros de pechos rojos que se llaman fragatas, como los barcos piratas, porque suelen robar la comida de otros animales.

Viajar a las islas Galápagos es una experiencia inolvidable: sus paisajes marinos, la libertad de su flora y fauna, el trato con los habitantes que son personas amables y conscientes del extraordinario lugar en que se encuentran, las aventuras que puedes tener rodeado de nada más que agua, rocas y animales que no encontrarás en ningún otro lugar del mundo… Si a esto le sumas un viaje con causa, donde sabes que no sólo vas a observar sino a trabajar, podemos asegurarte que estamos ante una experiencia que cambiará tu vida. Dada la importancia de las especies que habitan en Galápagos, se han hecho varios esfuerzos nacionales e internacionales para procurar su conservación; uno de ellos se manifiesta en el Parque Nacional de Galápagos, una organización encargada de diferentes tareas para el cuidado, conservación y bienestar de los variados animales de sus islas. Te invitamos a formar parte del equipo de este parque y ayudar en muchísimas labores, particularmente te proponemos una por demás interesante.

Aparte de las múltiples especies endémicas de las que hemos platicado, hay muchos animales que hacen de Galápagos su hogar temporal o definitivo; una de éstos es la tortuga marina, pariente lejano de las especies gigantes de Galápagos. A diferencia de las del lugar, este tipo de tortuga pasa la mayor parte del tiempo nadando en el mar, sólo para estratégicamente en las playas para colocar sus huevos. Tu tarea con la gente del Parque Nacional de Galápagos será desde vigilar por las noches y contemplar a las hembras desovar; posteriormente le darás seguimiento a estos huevos hasta el momento de la eclosión y llevarás un registro de las tortugas bebés que logran adentrarse en el mar. ¡Es un proceso donde apreciarás el nacimiento de nueva vida y cómo ésta se abre camino! No puedes desaprovechar esta oportunidad de hacer un viaje con causa que te deje una experiencia que recordarás por siempre.

 

VIAJA CON CAUS A GALÁPAGOS


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