Un verdadero cambio

Latinoamérica está lleno de países maravillosos, con miles de recursos, una biodiversidad de flora y fauna impresionante, personas maravillosas que regalan cariño y sonrisas, climas por demás agradables y unos paisajes que van desde playas cálidas en el Caribe, hasta los picos nevados de los Andes. Su historia es tumultuosa: existieron varias culturas antes de la llegada de los españoles, las cuales tuvieron momentos de esplendor, como los aztecas en México, los mayas en Centroamérica y los incas en Perú. Otras zonas estuvieron en su mayor parte despobladas, pero finalmente el siglo xvi fue el siglo de la conquista a manos de españoles y franceses.

Desde los tiempos de la colonia, las diferencias sociales se fueron marcando: los europeos llegaron con una insaciable sed de riqueza, explotaron los recursos y con un argumento religioso, sometieron a las personas que moraban en las ciudades latinoamericanas. Lamentablemente, con la independencia, las diferencias solamente se acentuaron y, además de todas las cosas buenas de las que podemos hablar de nuestra región, hay también millones de personas en situaciones adversas, que no tienen acceso a la educación, los recursos y satisfactores que cualquier persona merece para tener una vida digna.

Entre los grupos más vulnerables están las mujeres y los niños: muchas veces son víctimas de abusos y condiciones de abandono por la cultura machista que impera en nuestras regiones. A las mujeres se les enseña desde pequeñas que no pueden ser independientes ni vivir sin un hombre; varios niños crecen observando en casa conductas agresivas hacia las mujeres que luego replicarán; la realidad de infinitas familias en Latinoamérica es que el padre se va, «en busca de trabajo para mejorar la vida familiar» y en varios de los casos no regresa y no se sabe más de él. Es entonces cuando a las jefas de familia no les queda más remedio que encargarse de mantener a los suyos pero, en la mayoría de las ocasiones, no están capacitadas ni cuentan con las herramientas para hacerlo. Muchos niños en América Latina no pueden acceder a una educación de calidad y esto forma parte de un círculo vicioso: sin una buena base educativa, no podrán obtener buenas oportunidades de trabajo y es probable que acaben en trabajos informales o, aún peor, que se entreguen a conductas delictivas.

Perú es sin duda un país lleno de prodigios: tiene sitios mágicos como Machu Picchu, la ciudad blanca de Arequipa, la urbe moderna e histórica de Lima, el lago navegable más alto del mundo en Titicaca y Cuzco, una ciudad por donde sientes que atraviesas la historia mientras recorres sus calles: en la misma avenida puedes hallar tesoros incas, un edificio colonial y una casa contemporánea. Es en este último destino que te convidamos a formar parte de un grupo multicultural de voluntarios que apoyen a la población peruana a mejorar su calidad de vida. Puedes participar en el programa que desempeñamos en colaboración con gente del lugar en una instalación dedicada al cuidado, rehabilitación y enseñanza para niños y jóvenes con alguna discapacidad física o mental, así como con chicos huérfanos. Con el apoyo de maestros especializados, formarás parte de su educación con estrategias fuera de lo común: creando manualidades, cocinando, trabajando en carpintería o inventando artesanías. También a través de las artes, ya sea el baile, el teatro o la música. Estas pequeñas acciones llevadas a cabo a tiempo pueden transformar la vida de los jóvenes y llenarlos de esperanza. Si lo prefieres, tenemos otros programas de voluntariado de enseñanza de inglés o empoderamiento de mujeres; estás a un clic de conocerlos y formar parte de ellos. ¡Únete a la tribu!

 

VIAJA CON CAUSA A PERÚ


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