Activación económica en Kenia

Por: Armando Mixcoac

En términos generales y hasta un poco burdos, podemos asegurar que el mundo se divide en países desarrollados y los que no se encuentran en esa misma situación. Seguramente todos hemos oído o leído el término “en vías de desarrollo”, esta frase causa conflicto hasta para los propios economistas (y en ciertos momentos adquiere un sentido peyorativo).

¿Cómo se puede determinar el crecimiento de un país que no sea sólo con estándares monetarios? Para ello existe el IDH, índice de desarrollo humano, que además del ingreso per cápita considera otros elementos como la esperanza de vida y las condiciones en que se desarrolla la misma para la mayor parte de los habitantes de una región.

El devenir histórico de los países ha sido diametralmente distinto. Varios menos desarrollados estuvieron bajo regímenes de colonización a manos de los llamados países desarrollados. Estos últimos se dedicaron a explotar los recursos de otras naciones y comerciar con ellos, no permitieron el justo desarrollo de los productores locales y sacaban la riqueza de sus sitios de origen, en lugar de reinvertir. Gran parte de los países africanos lograron su independencia durante la segunda mitad del siglo xx y desde entonces ha sido difícil para ellos lograr una estabilidad económica y política que conduzca a la prosperidad.

Éste es el caso de Kenia, que fue una colonia británica hasta 1963, cuando logró su independencia. El crecimiento del país ha sido muy desigual a lo largo de su historia: mientras los colonizadores establecieron ciudades que han terminado de convertirse en importantes urbes, como Nairobi o Kisumu, gran parte del país se compone de tribus locales que viven de forma independiente y guardan sus costumbres. Kenia tiene un gran potencial para ser un país en desarrollo: son grandes productores y exportadores de té y café, la industria ha crecido y desde la década de 1990 su producto interno bruto (PIB) ha reportado sustanciales aumentos.

Hasta la fecha, la principal actividad económica de Kenia es el turismo: los viajes de europeos y norteamericanos para realizar aventurados safaris en busca de leones, jirafas, elefantes y otros animales en las sabanas kenianas son mundialmente famosos. Consideremos que un safari de cinco a seis días en temporada alta puede llegar a costar (sin estimar el traslado) entre 100 y 200 dólares por día. Esto implica una importante derrama para hoteles, restaurantes, guías turísticos y otros trabajadores locales.

¿Cómo puedes ayudar a que la población local encuentre prosperidad y contribuya a esta activación económica? En realidad, muy fácil. El idioma internacional es el inglés y, aunque éste es uno de los idiomas oficiales en Kenia, muchos niños y jóvenes en las tribus locales no tienen acceso a él. Saber inglés les ayudará comunicarse con todos los turistas y con las personas de un nivel socioeconómico más alto, para quienes pueden empezar a trabajar llegados a cierta edad.

En Nomad Republic te invitamos a que formes parte del Shelter’s Children Home, un hogar para niños kenianos que han pasado malas experiencias y en muchos casos han sido abandonados por su familia. Para ellos será una gran oportunidad hablar inglés: les abrirá puertas que de antemano tienen cerradas y podrán continuar sus estudios o trabajar.

Tú puedes viajar a Kenia y conocer todas las maravillas que este país tiene para ofrecer a sus visitantes: una experiencia natural y ambiental increíble, y el contraste cultural que se da al conocer un sitio tan diferente a lo acostumbrado; al mismo tiempo, puedes contribuir para que las personas de este maravilloso país construyan un futuro mejor para ellos y su sociedad, y todo esto repercuta en índices de desarrollo humano positivos. No pierdas esta maravillosa oportunidad:

 

VIAJA CON CAUSA A KENIA 


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