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Sonrisas de los niños

Por: Armando Mixcoac

Quizá conozcas la historia de Patch Adams, sino te la contamos —y si ya la has oído, leído o visto en alguna película, puedes recordarla o descubrir más detalles al respecto. Hunter Dorothy Adams es un activista social conocido en todo el mundo por inventar la «risoterapia». Lo que no tanta gente sabe sobre él es que antes, durante su juventud, Patch Adams trató de suicidarse varias veces, en gran parte debido a que sufría de bullying en la escuela. Estaba internado en un hospital psiquiátrico, por haber atentado contra su vida por tercera vez en un mismo año, cuando le tocó compartir habitación con un hombre que sufría alucinaciones y experimentaba miedo a varias cosas ilógicas, hasta a las ardillas. En lugar de tildarlo de loco, Adams se acercó a él, fue comprensivo y amoroso, y eso ayudó a su compañero de cuarto a superar muchos de sus temores. Entonces Patch Adams se dio cuenta que no bastaba con estar hospitalizado y recibir los mejores tratamientos médicos: el amor, la empatía y la risa también curan.

Estudió medicina y fundó el instituto Gesundheit!, un hospital comunitario donde se daba atención médica y se reconfortaba a los pacientes sin ningún costo; el lugar se mantenía con donaciones y con el dinero recabado por Patch Adams gracias a las conferencias que impartía en diferentes países. Actualmente se encarga de organizar a miles de voluntarios al año para que acudan disfrazados de payasos —el distintivo de Patch Adams— a los hospitales, simplemente para alegrar a todos los pacientes que pasan malos ratos y que ven su situación empeorada por encontrarse en un lugar tan frío y deshumanizado como son los hospitales.

Si has estado alguna vez internado en un hospital entenderás esta situación; por más que la atención sea de primera calidad, el lugar sea moderno y se encuentre en perfectas condiciones, el simple hecho de estar ahí produce una enorme angustia. Ahora, además, imagina que de antemano sabes que no cuentas con los recursos para pagar el lugar, los medicamentos y la atención. Y la situación resulta más preocupante si se trata de niños, quienes no merecen experimentar esta clase de sufrimientos. Por ello te invitamos a que trabajes como voluntario en el Hope Journey-Recovery Hospital, en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. En este lugar se encuentran niños, la mayoría de recursos limitados, que han atravesado enfermedades difíciles y ahora se encuentran en proceso de recuperación. Podrás poner en práctica las prédicas de Patch Adams y comprobar cómo una sonrisa y hasta una carcajada alivianan no sólo al cuerpo sino, por encima de todo, al espíritu.

En este lugar se requieren de manos dispuestas para ayudar en muchísimas labores, desde alimentar a los pacientes, platicar con ellos, organizar juegos que los ayuden a recuperarse, encargarse de la limpieza de las camas y los cuartos, cocinar los alimentos o supervisar que las áreas y los juguetes de los niños se encuentren en óptimas condiciones. Además del trabajo en el hospital, Ciudad del Cabo es una urbe que tiene una amplísima oferta de actividades interesantes para todo tipo de viajeros: desde nadar con tiburones y conocer pingüinos, escalar montañas, descansar en sus playas o probar algunos platillos de su deliciosa y exótica oferta gastronómica. Puedes complementar tu voluntariado con una experiencia turística inolvidable.

Pocas cosas brindan tanto sentido y llenan el alma como ver a un niño sonreír, pues es el gesto más noble y puro de todos. Saber que puedes contribuir a producir esa alegría en niños que han estado enfermos es, sin duda, una de las actividades más reconfortantes que podrás desempeñar en la vida:

 

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